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En un mundo donde actualmente la digitalización de una marca o empresa lo es todo, generar una estrategia de contenidos, la cual nos permita dar a conocer y distribuir la noción de la marca al público, es fundamental. Para esto no basta solo con nuestra página o blog principal. Viviendo en el mundo de las redes sociales, saber manejarlas e incluirlas en nuestra estrategia permitirá un adecuado posicionamiento.

 

¿Por qué decimos que una estrategia de contenido es más que bloguear? Primero, porque debemos considerar que el blog de una organización no tenga suficiente influencia o no aparezca en los buscadores importantes. Segundo, porque parte de la estrategia de contenido es pensar en las diversas plataformas existentes que se encuentran disponibles y que permitirán que los contenidos sean vistos por las personas correctas en los momentos correctos.

La estrategia implica planificar lo que se quiere comunicar en torno a objetivos, y articular el contenido de manera que pueda ser medible una vez que ha sido aplicada. Además, debe estructurar la comunicación de manera de tener pilares de contenido fijos que respondan a una táctica en función del objetivo de la organización o lo que esté comunicando.

Una estrategia consiste en pensar y desarrollar la forma en que se planifica un mensaje o contenido. Este se distribuye en distintos soportes o medios y, para cada uno de ellos, la empresa deberá haber evaluado sus ventajas y desventajas. Cada soporte tendrá también un objetivo distinto de comunicación. El mensaje que se va transmitir va a responder en torno a un mismo relato, pero no estará replicado en las distintas plataformas en las que se desarrolle. Es decir, no se postea o muestra lo mismo para un blog que en Facebook.

Para Andrés Valdivia, director ejecutivo de la agencia Noise Media, una estrategia de contenido implica reconocer un problema o un objetivo planteado que no se está cumpliendo.  ¿Quiénes somos cómo empresa? ¿Cuáles son nuestras metas? ¿Qué queremos mostrar? Al visibilizar ese problema, se debe pensar en dónde y cómo desarrollar el contenido, teniendo en cuenta lo que se va a decir y en qué lugar ubicarlo (Blog, Facebook, Twitter, etc).

Para explicarlo, pone el siguiente ejemplo:

Cuando una marca de ropa saca una nueva línea creada por un gran diseñador del mundo de la moda, pero que no es conocido en el país determinado al que llega. Una forma de levantar el valor de esa campaña es publicar contenido en RRSS o distintos medios sobre el diseñador sin mencionar a la marca de ropa, de manera de que ante una eventual búsqueda del personaje se encuentre con contenido potente una vez que aparezca la campaña. La idea es visibilizar al personaje y resaltar su papel de diseñador importante”.

 

Errores

Uno de los errores que se cometen al planificar contenidos, es esperar el retorno inmediato de nuestros usuarios o visitantes. Muchas empresas desisten en la inversión de contenidos por miedo a no obtener de forma inmediata la recepción y los beneficios que esperan. Para esto hay que tener claro nuestro flujo de potenciales consumidores y el costo de cada inversión que haremos con nuestra generación de contenido.

Otro error frecuente es no tener una metodología de trabajo definida en la ideación, creación y revisión, procesos anteriores a la publicación de lo que queremos ofrecer como empresa. Definir y clarificar nuestros procesos es clave para entregar la información que realmente queremos que se consuma.

Así mismo, debemos enfocarnos en la calidad y no en el volumen de contenido que estemos generando en las diversas plataformas. Finalmente, valdrá mucho más, haber entregado de forma clara nuestro mensaje, que varias veces uno erróneo.

En cuanto a asociar a una estrategia de contenido solamente a través de un blog, David Crader, director digital de BuyaTimeshare.com, aseguró en una columna de opinión en Forbes.com que “lo que la mayoría de las marcas descuida, especialmente después de crear un blog, son las oportunidades de contenido que existen en sus sitios web. A menudo hay tantas lagunas en el contenido de las páginas de productos y servicios del sitio que un blog debe retrasarse hasta que se llenen esos vacíos”.

Por otra parte, recuerda que “el objetivo principal de un blog es construir una comunidad”, además de fomentar más negocios con clientes existentes. “Si estas cosas no son importantes para su marca, no tiene sentido buscar un blog”.

 

Estructura

La importancia fundamental de una estrategia de contenido es entender cada punto de contacto y adaptar el mismo mensaje desde la estrategia. Un ejemplo de ello es Twitter, donde solo se pueden escribir 140 caracteres a diferencia de un blog, donde el límite para una entrada es mucho mayor. Por lo tanto, se debe sacar provecho al máximo a ambos medios, pero utilizando sus distintas funcionalidades.

Además, se debe considerar que la creación de una estrategia podría aplicarse a largo plazo, y así, lograr un sello propio en la forma en que se distribuye el contenido a través de distintas plataformas.

En definitiva una estrategia de contenido es hacer más estructurado algo que podría ser solo bloguear. Es decir, estandarizar, establecer objetivos y medirlos a través de indicadores. El solo bloguear resulta más libre y poco estructurado. Puede ser una parte de toda una estrategia de contenido, donde también se puede publicar y desarrollar en otros medios o redes sociales, pero no necesariamente la principal.